lunes, 16 de noviembre de 2009

ESE SEÑOR NO ES MI PASTOR

El Señor es mi Pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
junto a aguas de reposo me pastoreará.




Con ocasión de un travieso poemilla, la semana pasada una serie de personalidades, todas ellas de un elevado prestigio intelectual, me han escrito correos reprobatorios acerca del contenido, un tanto juguetón, de esas líneas simplonas e infantiles que escribí en Arequipa, demás está decir que intoxicado.
Una de las cosas que más me divierten es que existan personas que luego de tomarse el sacrificadísimo trabajo de leerme (que de por sí ya debe ser terrible), se tomen luego el trabajo de criticarme. Eso, además de demostrarme su interés en las cosas que hago (o en las barbaridades que escribo) me demuestra que estoy cumpliendo mi misión en esta vida, que es: divertirme jodiéndole la existencia a la gente. Esa debería ser la misión de todos los seres vivientes. Divertirse ahora, no más adelante. Yo no creo en el más adelante. Tal vez hoy, que leen esta historia, he muerto atropellado por una combi asesina o peor aún, he sido apuñalado por algún alcoholizado barrista (que imagino, debe ser lo que muchos piden en sus oraciones), y al carajo mi más adelante. Yo vivo y me divierto y escribo como me va, como me sale de los cojones y ningún charlatán engaña muchachos, va a venir a decirme a mí como debo vivir o peor aún, sobre qué debo escribir.
Les decía que recibí unos mails en letra mayúscula a causa de una de mis travesuras y que de todos hay uno al que le voy a prestar una mayor aunque indebida atención. Prefiero no revelar la identidad del autor de la epístola pero sí su ocupación, que es nada más y nada menos que el austero y franciscano oficio (si podemos llamarlo así) de pastor evangélico. Ocupación, que según tengo entendido, es remunerada mensualmente con la insignificante suma de seis mil nuevos soles (céntimos más, céntimos menos), que les procura a estos señores, seguramente, una vida llena de privaciones cristianas y muchos obligados ayunos. No tengo nada contra sus sueldos, tal vez bien merecidos los tienen, lo que me escandaliza es que existiendo tantos niños hambrientos, y no en las punas, aquísito nomás en San Juan de Lurigancho por ejemplo, estos oportunistas demagogos, se llevan en carretillas la plata que mandan en costales los gringos mafiosos desde Norteamérica, pues les hacen creer que de esa manera, Dios, Jehová, Yavé, etcétera, etcétera, se hará el loco y olvidará sus pestilentes negocios y les dará su tarjeta V.I.P. para ingresar al paraíso. En conclusión, un lucro total con las conciencias y los temores.
Muchos de los miembros activos de la comunidad cristiana de la cual es líder el querido amigo defensor de las causas injustas y autor del estupendamente redactado correo, son, y lo he comprobado (y tengo como probarlo), unas autenticas joyitas, cosa que seguramente no sabe este señor o que si sabe, perdona fácilmente por un suculento aumento del diezmo.
Pero pongámonos en el caso de que no sepa. Yo, como es debido, tengo el deber, como futuro fiscal del diablo, de hacérselo saber a él y a la comunidad de fieles, a la incomprendida grey que semana a semana se congrega (y se martiriza) a leerme.
Comencemos por un morenito al que llamaré Gianmarco. (¡Qué moreno!) Con un pasado quizá peor que el mío. Un moreno, supuestamente, reformado, encaminado y trabajador de la viña del Señor. Un moreno que canta las alabanzas con una mano alzada, con los ojos cerrados y que deja escapar por emoción unas cuantas lagrimas. Un zambito que también, olvidándose de las enseñanzas de su pastor, se perdía algunos días junto a mí y un par de bien despachadas amigas (mías por supuesto) los viernes o sábados por la noche, siendo él el mayor promotor de que corriera por nuestras bocas y narices la mayor cantidad de alcohol y droga que nos fuese posible consumir. En una de esas tantas noches, gracias a Dios, pude gozar al igual que mis amigas, de todos sus encantos y de su nada pequeño sexo. Claro está que el domingo, de boleto, llegamos antes que nadie al culto y le pedimos perdón al Señor por los tantos pecados cometidos la noche anterior.
Gianmarquito y su boquita rosadita se hacen extrañar, hace medio año que no lo veo. Lo extraño o mejor dicho, lo extrañamos mis amigas y yo.
Existe también otro personaje al que llamaré, ya que no se me ocurre una nomenclatura que oculte su identidad, el sonidista. Un chico joven, bien parecido, mas bien bajo pero con un pasado lleno de desgracias familiares. No entraré en detalles, solo sé que fue él, la persona indicada de demostrarme que todo esto era una patraña, que los cristianos eran la misma mierda que todos y sobre todo para convencerme de que si Dios existe, y es todo lo perfecto que dicen que es, jamás escogería a esta tira de inmorales, embusteros, sacaplatas y charlatanes, reunidos en grupetes minúsculos y dispersos y que se convocan en cines viejos, colegios y cocheras, para regentar su iglesia, nuestra iglesia.
La historia del sonidista, si vivo, continuará el próximo lunes.

Diego.

lunes, 9 de noviembre de 2009

ME GUSTASTE DESDE CHIQUITO

A KLPQ,

Aquí les dejos estas rimas traviesas que escribí hace unos meses. Cualquier parecido con la realidad, tal vez, no sea pura coincidencia.



Dices ser cristiana, dices adorar a Dios sobre todas las cosas, dices no hacer nada pero bien que te la comes doblada.


Yo no te creo nada, conozco tus excesos, pero felizmente te quita culpa tu exagerada falta de sesos.


Estas embarazada, lo sabemos, y lo proclamas orgullosa y se entiende tu alegría pues siempre fuiste poca cosa.


De mis historias estas cansada, y yo qué culpa tengo, si tu vida esta cagada no es por mi imaginación sino por cachar sin protección.


Necesitaba disculparme, y también por supuesto burlarme, de tu desdicha bien ganada y de tus ganas de enterrarme.


Si algún problema me trae este poema, lo recibiré gustoso, pues nunca escupí una flema con tanto despecho amoroso.


Fingiste muchos embarazos, y mira tú como es la vida de caprichosa, que por falsa y mentirosa dentro de poco tendrás a tu hijo en brazos.


Atrás quedó tu algarabía, cuando hablamos te noté ida, y me convencí de inmediato que te has convertido en otra perdida, discípula de Sonia.


La culpa también la tuvo ella, que por dedicarse a fundar su iglesia y buscar un buen partido, se olvido de sus doncellas y final no fundó nada pero si encontró marido.


Qué pasó con todas ellas, debe ser una maldición, o tal vez por vocación, pero todas procuraron su estúpida extinción.


Hace casi un año me dedique a enamorarte, y no fue por tu hermosura, sino por las locas ganas que tenía de montarte.

No fue una gran cosas hacerte el amor, tenías de loba una gran fama, y aunque yo tampoco soy un gran amante me depcionaste en la cama.

Seguramente después de leerme me dirás maricón, y no hay problema, tu bien sabes, que también me gusta ese vacilón.


Y ya voy por los finales, pues me voy a descansar, pero en cambio tú no podrás ni siquiera pestañear pues tendrás que trabajar para la leche y los pañales.


Me gustaste desde chiquito, cuando me decían Dieguito, y te llamaban Karito.


Diego.